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| Ramon Parés i Vilasau | Nació en Barcelona el 11 de enero de 1882; era el tercer hijo de Joseph y Lluïsa y el hermano menor de Joseph Maria y de Gil, éste último capellán custodio de la Sagrada Familia des de 1905 y gran amigo de Gaudí.
Ramon se casó con Francesca Sallent i Casanovas, natural de Barcelona. Se establecieron en Terrassa, en el núm. 29 de la calle de Sant Leopold. Formaron un hogar cristiano, donde se rezaba cada día del Rosario, se vivía el Mes de María y los Primeros Viernes y se hacían anualmente ejercicios espirituales. Además, Ramon era catequista y orador mariano a favor de la Inmaculada y pertenecía a la hermandad de Portants del Sant Crist de la iglesia (hoy catedral) del Sant Esperit.
Trabajaba como jefe de recursos humanos de Can Marcet y de Aymerich i Amat. Fundó y organizó la Cruz Roja de Terrassa, ciudad donde también fundó y presidió el Círculo Tradicionalista y fue directivo del Somatén. Con su partido político, la Comunión Tradicionalista, fue concejal del Ayuntamiento de Terrassa y diputado.
Por ser Ramon hermano de mosén Gil Parés, estableció amistad con Antoni Gaudí con un trato familiar, durante los últimos años de su vida. Así, Gaudí asistió a la primera comunión de su hija Rosa Parés, el día de la Virgen del Carmen de 1917, en la cripta de la Sagrada Familia, y a su boda en la basílica de la Mercè.
En 1931, Ramon y Francesca se trasladaron a Barcelona, a la calle de Bailén, 95-97, pral., 1.ª, entre Aragó y València. Poco después, en 1933, murió la esposa.
En julio de 1936, el partido político de Ramon, la Comunión Tradicionalista, se sumó al alzamiento militar del general Franco, que fracasó en Catalunya. Comenzada la desdichada Guerra Civil Española, Ramon fue denunciado por el comité de Sant Antoni-Casa Salvans. Fue detenido en su piso el 27 de agosto de 1936. Al día siguiente, camino de Terrassa, fue asesinado en la desviación de Can Viver de la carretera de Sabadell a Terrassa. Dijo a sus asesinos: “Muero por mis ideales religiosos y patrióticos, por los cuales sucumbo, y que no pueden ser alcanzados por el plomo de vuestras balas; la España católica es inmortal” (“El Correo Catalán”, 24-II-1939). |
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