Ha sido como el beso de hielo de un cadáver de viejo en la ardiente mejilla de una niña enamorada. ¡Qué decepción!, he descubierto que convivo íntimamente con seres humanos a los que no gustan las flores. Los bulbos de jacinto azul que me habían traído los Reyes en casa de mi madrina, puestos cuidadosamente en un tiesto en el alféizar del ventanal del living, donde recibían el sol del mediodía que ya había despertado un puntito verde en el ojo del brote central, han sido rechazados.
Claro que no es suficiente motivo para hacer las maletas y volver a casa de mamá; a estas alturas, ya sabemos que la vida está llena de decepciones y una ralla más incluso hace bonito en la piel del tigre Pero he recogido los bulbos de jacinto azul que me habían traído los Reyes en casa de mi madrina, y les he dado un beso en el puntito verde del ojo del brote central.
Ahora viven en otra casa; han encontrado un hogar y una familia, que los riega y les abre las cortinas del ventanal de su living para que reciban el sol del mediodía. Son amados, y ellos han respondido intensificando el verde del ojo del brote central, comenzando a inflarse, repletos de azul y de perfume que estallará pronto en un acto de amor.
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