Me encuentro con Lluís Foix a primera hora de la mañana, sonriente como siempre, y le pregunto cuando tardará Occidente a reconocer que ha perdido. Lluís viene de los Estados Unidos, donde ha seguido las elecciones, y le argumento que la actual crisis económica no puede ser resuelta por Estados Unidos y Europa en solitario, sino que necesitan a China, a Rusia, a los árabes, quizás a Latinoamérica. Este hecho demuestra que el Imperio norteamericano está acabándose.
-Los imperios –me dice Lluís- duran dos siglos, y Estados Unidos lleva uno. No pienses que están acabándose. Los norteamericanos son libres, y lo acaban de demostrar eligiendo presidente a un afroamericano. Su capacidad de recuperación, de cambiar de chip, es enorme, porque son libros. Los chinos, en cambio, son esclavos; nada se puede esperar de ellos en esta su situación.
-¿Y los países árabes, que son los que tienen el dinero para sacar a Occidente de la crisis?
-Eso es otra cosa. Ya veremos.
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