Pere Santaló i Castellví (1849-1931)

Pere Santaló nació en 1848 en la calle Arc del Teatre de Barcelona, en una familia menestral de nueve hermanos. Durante la trágica epidemia de cólera de 1860 murieron sus padres y sus ocho hermanos. Pere estudió Medicina en Barcelona, donde fue discípulo de Josep de Letamendi. Acabada la carrera, casó con Francisca Marquès i Bolet, en 1871. Serían padres de dos hijos: Francisca, que murió en 1954; y Joan, que murió en 1934. Durante dos años, ejerció la Medicina. Después, disponiendo de una pequeña renta, se decidió a ocupar cargos directivos no remunerados en la Casa de Maternidad y Expósitos, desde 1880 hasta la muerte, en 1931. No quiso aceptar la presidencia, pues su renta, más bien justa, no le permitía llegar a los gastos de representación; fue vocal y vicepresidente. Durante este periodo, la Inclusa abandonó el destartalado local que ocupaba desde 1853 en la calle Ramaders, entre Elisabet y Tallers, y se trasladó al nuevo complejo de edificios de Les Corts de Sarrià, encargado por la Diputación de Barcelona al arquitecto Camil Oliveras, compañero y amigo de Gaudí, empezado en 1884 y ampliado diversas veces a lo largo de los años, para atender el crecimiento del número de hijos extra matrimoniales. El doctor Santaló frecuentaba la tertulia del café Pelayo, donde en 1878 Camil Oliveras le presentó a Anton Gaudí. Enseguida simpatizaron, y coincidieron como socios de la Associació Catalanista d’Excursions Científicas en diversas visitas a monumentos de Catalunya; y en otras entidades, como el Ateneu Barcelonès. Al doctor Santaló le gustaba mucho participar en la tertulia literaria del Ateneu, donde brillaba Àngel Guimerà. En febrero de 1888, Gaudí hizo un pequeño proyecto de cuadra de caballos en la calle Còrsega, muy cerca del chaflán con Girona, entonces municipio de Gràcia, para su amigo Pere. El doctor Santaló vivió en casa de su padre en la calle Arc del Teatre hasta 1900, cuando se mudó a un edificio de la calle Nou de la Rambla (entonces Conde del Asalto), n. 32. Encargó a Gaudí la reforma de la fachada, extremadamente sencilla. Gaudí iba a menudo a casa de los Santaló. Un día que los dos amigos charlaban en la salita, Francisca, la hija de Santaló, entró, y Gaudí la echó con cierta violencia, diciéndole que no fuera cotilla. La chica se lo cogió mal y a la muerte de Gaudí, a petición de mosén Manuel Trens y de otras personas que pedían la beatificación del arquitecto, declaró: "A Gaudí lo harán santo, patrón de los irascibles". Joan, el hijo del doctor Santaló, montó un taller de forja asociado con Josep Gaudí i Pomerol, primo del arquitecto. El negocio no fue muy bien, aunque tuvo ocasión de hacer algunas obras interesantes, como la cancela de la iglesia de la Bonanova, proyectada en 1902 por Josep Vilaseca y Lluís Domènech i Montaner. Los Santaló pasaban cada verano dos semanas en Montserrat, y a menudo los Gaudí -Anton, su padre Francesc y su sobrina Roseta- subían a saludarlos. En el Ateneu, Santaló descubrió al joven arquitecto Josep Maria Jujol, que recomendó por su talento a Gaudí. El doctor Santaló no ejerció la Medicina como profesión más que dos años, pero sí fue el médico de cabecera de su amigo Anton. Él instruyó al arquitecto en materias de anatomía y de fisiología cuando emprendió las esculturas de la Fachada del Nacimiento. Él le diagnosticó las fiebres de Malta en 1911 y le acompañó a Puigcerdà, donde se instalaron en el Hotel Europa. El doctor Santaló contestaba las cartas y cuidaba de que el enfermo tomara los remedios, aunque Anton, seguidor de la doctrina naturista del abad Sebastián Kneipp, le quería convencer de que la curación no le sería causada por las medicinas, sino por su forma de vida, la dieta vegetariana y la hidroterapia. El caso es que médico y enfermo avistaron la posibilidad del final y Gaudí hizo testamento ante del notario de Puigcerdà el 9 de junio de 1911. Además, para paliar los efectos del reumatismo que Gaudí había sufrido toda la vida y que se le acentuó al hacerse mayor, el doctor Santaló le aconsejó hacer ejercicios manuales. Así, Gaudí se dedicó a hacer por sí mismo, con sus manos, las lámparas de la cripta de la Sagrada Familia. Cuando en 1912 murió Roseta, la sobrina de Gaudí, el arquitecto quedó solo en su casa del Park Güell, y el doctor Santaló le acompañaba muchos días festivos. En los últimos tiempos, Santaló iba por la tarde a la Sagrada Familia a recoger a su amigo y los dos, a pie, caminaban hacia el barrio gótico. Santaló se quedaba en el Ateneu y Gaudí seguía hasta el Oratorio de Sant Felip Neri, donde practicaba sus devociones religiosas personales. Ambos vestían de negro y muchos domingos hacían juntos el paseo por el rompeolas, saliendo de la misa mayor de la Catedral. A Gaudí le gustaba mucho hablar, sin ser interrumpido; y a Santaló le gustaba escuchar. La familia Santaló estaba convencida que Anton Gaudí había nacido en Riudoms y no en Reus, que es lo que él explicaba en la intimidad. Cuando el doctor Santaló enfermó, Gaudí se puso muy triste. Decía que había confiado demasiado en su resistencia y que, por esta razón, no podría reaccionar y que no saldría adelante. No quería perder a uno de los pocos amigos que le quedaban vivos. En 1926, Pere Santaló fue operado de la próstata en la clínica del Dr. Emili Secanella i Vidal, en las Tres Torres. Gaudí le visitaba cada día, hasta el 7 de junio, cuando sufrió el accidente. Francisca, la hija de Santaló, se enteró por los diarios y lo ocultó a su padre, el cual repetía: "Es extraño que no venga Anton". Según algunos testigos, el día 10 por la tarde, Santaló comentó muy contento a Francisca que Anton había venido, y que la habitación se había llenado de luz. El doctor Santaló, aún convaleciente, no pudo asistir a la apertura del testamento de Gaudí. Le había nombrado uno de los albaceas y heredero de una pequeña cantidad simbólica de acciones.

Josep Maria Tarragona, 6-XII-2007
COMENTARIOS



©2013 antonigaudi.org
Todos los derechos reservados.

Última actualización: 06/05/2016